El pasado Noviembre del 2017 se cumplieron 122 años del descubrimiento de los rayos X por un importante físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen, rector de la Universidad de Wurzburg. Mientras trabajaba con rayos catódicos en un cuarto oscuro, observó un resplandor en un papel con cubierta fluorescente, el cual denominó Rayos X. Esta energía no podía verse, pero atravesaba el cartón negro, un libro y madera. En un momento, observó los huesos de la mano de su esposa en el papel fluorescente que se interponía con los Rayos X.

Este descubrimiento resultó ser un cambio importantísimo para el diagnóstico clínico en la medicina moderna. También fue un momento trascendental para la creación de una nueva especialidad: la radiología, la cual permite literalmente ver a los pacientes por dentro, lo cual hizo mucho más preciso el diagnóstico de las enfermedades. A partir de entonces, la ciencia evolucionó a tal grado de no solo poder ver los huesos para estudiar traumatismos o patologías, sino también ver, con sustancias de contraste, el sistema digestivo, sistema urinario, vasos sanguíneos.

Wilhelm Conrad Röntgen en 1901 recibió el primer premio Nobel de Física.